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Los ex mejores del mundo y lecciones para el érsof PDF Imprimir Correo electrónico
Artículos - Táctica
Escrito por Juba   
Martes 19 de Febrero de 2008 18:56

El informe de la comisión Winograd sobre la última guerra del Líbano confirmó lo que muchos sabíamos: El viejo mito sobre la Tshal se había roto. Y es que durante muchos años las tácticas y técnicas de combate israelíes eran poco menos que reverenciadas alrededor del mundo.

Sus victorias tan fulminantes como espectaculares sobre todos los ejércitos árabes y una muy bien marqueteada invencibilidad los convirtieron en los asesores militares por antonomasia. Las fuerzas de seguridad de decenas de países contrataban a oficiales israelíes para entrenar a sus unidades o para servir como escoltas.

Así Israel hizo de la seguridad una prospera industria que no sólo era requerida por países en desarrollo sino por organizaciones militares de EE.UU y Europa. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, las invencibles fuerzas militares de Israel parecen haberse dormido en sus viejos laureles. (su última victoria fue en 1982 ante el ejército sirio en el valle del Bekaa), y tantos años dedicados sólo a la represión en los territorios ocupados parecen haber entumecido a los otrora brillantes chicos de la Tsahal. Pues las tropas de Israel sometidas a condiciones de combate extrema no han obtenido los resultados de antes cuando enfrentaron a fuerzas tecnológica, táctica y técnicamente inferiores. Lo ocurrido durante la última invasión al Líbano es una muestra clara de que ha llegado el momento de revisar lo que era hasta ahora casi un axioma: “Los israelíes son los mejores soldados del mundo”. Si nuestra objetividad fuera tan sólo de tipo boxístico podríamos decir que si la Tsahal no pudo derrotar a Hizbollah o, peor aún, que Hizbollah la derrotó; entonces son los chicos de Hizbollah los mejores del mundo.

Sin embargo, no es mi intención hacer escarnio del derrotado sino reflexionar sobre como un “ejército invencible” pudo ser derrotado por una milicia aparentemente inferior en equipamiento y entrenamiento, y, de paso, obtener algunas lecciones aplicables al érsof.

Menosprecio del enemigo.- Tanto el alto mando israelí como la inteligencia y las mismas tropas, consideraron que enfrentarían a una banda de fanáticos mal entrenados y sólo regularmente equipados. Más aún, creyeron que luego de los devastadores ataques de su aviación, las unidades terrestres sólo tendrían que entrar a limpiar el terreno.

La primera sorpresa vino cuando después de varios días de intensos bombardeos, el aparato militar y político de Hizbollah seguía funcionando sin mayores problemas, y el norte de Israel era blanco de los artilleros de Hizbollah con la misma intensidad que al inicio de las operaciones. Luego, cuando el alto mando israelí se vio obligado a ordenar a sus unidades terrestres invadir Líbano para hacer el trabajo en el que su aviación había fracasado, las tropas de la Tsahal se encontraron con el formidable enemigo al que, a pesar de haber combatido por más de veinte años, no terminaban de conocer.

Lección 1 para el Érsof .- Algunos jugadores de érsof prejuzgan a sus oponentes por la marca de su réplica, por los fps a que es capaz de disparar, por la cantidad de partidas que hayan jugado o la cantidad de veces que antes consiguió eliminarlo. Nada más errado. Aunque es cierto que algunos factores como la calidad y potencia de la réplica tienen una gran influencia en el resultado de un combate, estos no son para nada determinantes.

Una replica de escasa potencia supera su desventaja cuando quien la porta consigue ponerse a distancia de tiro y la única diferencia al impactar será la energía liberada por el proyectil; lo que para efectos del juego da exactamente lo mismo. Respecto a la experiencia del jugador esto es algo realmente muy relativo, sobre todo en partidas en entorno CQB. En las que la capacidad de reacción y la agilidad juegan un papel importante. Y en lo que al último punto se refiere, cada vez que elimines al mismo oponente estarás disminuyendo tus posibilidades de hacerlo en la siguiente vez. Si el es un buen jugador, cada derrota frente a ti será tomada como un aprendizaje y una vez que te conozca lo suficiente será muy difícil que vuelvas a derrotarlo.

La guerra inteligente.- Este era, probablemente, el campo en que más sobresalían los israelíes. El celebre Mossad era uno de los paradigmas para los sistemas de inteligencia a nivel mundial y el conocimiento de las técnicas y tácticas del enemigo, así como sus capacidades, potencialidades y debilidades eran la base de cualquier operación militar israelí. Sin embargo, durante la guerra del Líbano ocurrió exactamente al revés; fue Hizbollah quien conoció todo a cerca de su poderoso enemigo: forma de combatir, potenciales objetivos, rutas que seguirían, características de su equipo, sus potencialidades, pero sobre todo sus debilidades y la mejor forma de aprovecharse de ellas.

Lección 2 para el Érsof .- Aunque el espacio y el tiempo en que ocurre una partida de érsof no permiten un real trabajo de inteligencia, toda la información que podamos obtener de nuestros rivales debe ser procesada para usarla a nuestro favor. El tipo, marca y potencia de sus réplicas, sus comunicaciones, forma de jugar (tácticas), línea de mando, etc. Por ejemplo: si el equipo contrario acostumbra acampar, si sus réplicas son de mayor o menor potencia que las nuestras, y así por el estilo. Todo lo que podamos conocer de nuestro rival debe ser aprovechado y, además, cada victoria o derrota deberá ser tomada como una lección y tratar de comprender lo que la provoco.

El érsof es un sólo un pasatiempo, pero eso no significa que no podamos recabar y utilizar la información a nuestro favor, de forma que el juego sea cada vez más divertido y apasinante.

Nueva Táctica o más atrevimiento.- Aunque al hablar de táctica podríamos decir que no hay nada nuevo bajo el sol. Lo sucedido en Líbano demuestra que aún es posible lograr la sorpresa en el campo de batalla. Allí pequeñas unidades altamente móviles, muy bien armadas y con un gran nivel de coordinación y comunicación, pero sobre todo con una decisión y atrevimiento difíciles de igualar, pusieron en serios aprietos a la Tshal, llegando al extremo de obligar a retirarse, protegida por artillería y apoyo aéreo, a la celebre brigada Golani. Esa misma que durante muchos años había patrullado la frontera norte y que, en teoría, era la que más experiencia tenía combatiendo a Hizbollah. Y, como si esto fuera poco, suerte parecida correrían las tropas paracaidistas, en los últimos días de la guerra, al ser rodeadas por las fuerzas de Hizbollah, siendo salvadas sólo por el alto al fuego.

Lección 3 para el Érsof.- Un combate en el que los protagonistas no sufren ningún tipo de daño y en el que los enfrentamientos ocurren a distancias poco habituales en el combate real, exige gran agresividad, atrevimiento, pero también gran nivel de coordinación y comunicación entre los componentes de un equipo. Combatir de forma conservadora es, en el érsof, muy poco recomendable y, en mi opinión, sumamente mezquino. Atreverse al máximo no significa correr riesgos innecesarios. Atreverse al máximo, en el érsof, es jugar con la ventaja que el pleno conocimiento del terreno y tu rival te brindan, es jugar con solvencia técnica en el manejo de las réplicas, es jugar con movimientos y tácticas perfectamente coordinadas y constantemente renovadas.

Conclusiones.- En resumen, las lecciones dejadas por la guerra del Líbano cambiaran la forma de ver la guerra asimétrica y la guerra en general. Ya no es posible, para un ejército regular –por muy poderoso que este sea- confiar tan sólo en su prestigio, entrenamiento y equipamiento superior para enfrentar una situación de guerra, cualquiera que sea el enemigo. Aunque esto es algo que se sabe desde que la guerra existe.

Mientras que en lo que al érsof respecta, las lecciones son exactamente las mismas, pero hay una más: de la misma manera que Hizbollah adapto sus tácticas, estructura y equipamiento a las necesidades que la forma en la que iba a combatir le exigían y, a su vez, adapto dicha forma a la forma en que combatía la Tsahal, el érsof exige adaptar y/o diseñar técnicas y tácticas específicas para él. Las técnicas y tácticas del combate real deben ser tomadas sólo como referencia, pero jamás como verdades axiomáticas aplicables al ámbito del érsof. Entendamos que ellas han sido diseñadas y probadas para un entorno de características totalmente distintas al nuestro, y es por ello que siempre insistiré en que somos quienes jugamos érsof los que debemos desarrollar las que mejor se adecuen a él.

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